“Sangre Hermana” artículo de Luis Alejandre en La Razón


Un excelente artículo de mi buen amigo Luis Alejandre  Sintes en torno a su ensayo: “La aventura mexicana del general Prim”, Edhasa, 2009.

El general Luis Alejandre Sintes presenta su nuevo ensayo: “La aventura mexicana del general Prim”


Sintes Granados

Mi buen amigo y compañero en Edhasa Luis Alejandre Síntes anda de presentaciones de su último ensayo: La aventura mexicana del general Prim, un libro excelente, al que auguro tanto éxito como el anterior dedicado como saben a seguir los pasos del coronel Carlos Palanca en medio de la apasionante aventura española en la Cochinchina (1858). Nuevamente el esfuerzo heurístico, que es más que notable, con documentación que ve, en muchos casos, por primera vez la luz, se combina con la amenidad narrativa propia del general, que sabe de esto y mucho. He disfrutado enormemente con las peripecias mexicanas de aquel hijo del pueblo de Reus, tan sensato como valiente, al que sólo pudieron parar a traición en la infausta calle del Turco. Y es que aquella romántica aventura al socaire de los proyectos políticos de Napoleón III (1861), con Juárez, Maximiliano y Prím, nada menos y todos a la vez, resulta cinematográfica, verdaderamente apasionante. Como el que suscribe posee muy afortunadamente información privilegiada, gracias a un largo café casi conspirativo con el general en la Bayona de Galicia, donde fue tomada la foto que ilustra esta reseña, creo que cabrá esperar más ensayo histórico, incluso podría decirles a dónde viajaremos la próxima vez, pero me lo voy a guardar, claro que sólo por el momento.

Sí les adelanto que las próximas presentaciones de La aventura mexicana del general Prim, tendrán lugar el martes 9 de junio a las 19.30 horas en el palacio de Buenavista de Madrid (calle de Alcalá), donde por cierto han colocado una estatua enorme de “nuestro” Gran Capitán. Y, como no, en la misma Reus y en su Museo Archivo Municipal, el viernes 12 de junio a las 20.00 horas. No es cosa de perdérselo.

generalprim

Esto nos cuenta la contraportada: El 31 de octubre de 1861, Gran Bretaña, Francia y España firmaron en Londres un tratado para intervenir conjuntamente en México –país que acababa de suspender el pago de la deuda externa durante dos años y de expulsar al embajador español–, con la intención de salvaguardar sus intereses económicos y la seguridad de sus ciudadanos, y con el propósito explícito de “no ejercer en los negocios interiores de México influencia alguna capaz de menoscabar el derecho que tiene la nación para escoger y constituir la forma de su gobierno”. Apenas dos meses después de la firma de este acuerdo llegaba a Veracruz quien por entonces, tras la Guerra de África (1859-1860), era ya el militar español de mayor prestigio. Sin embargo, la situación con que se encontró era muy distinta a la que el Gobierno le había anunciado, y las relaciones con las tropas británicas y sobre todo francesas fueron muy diferentes a las que el tratado de Londres permitía augurar. Sin dejar de lado su pericia castrense, Prim sorprendió al mundo manifestándose como un habilidoso diplomático capaz de atemperar el deseo de los franceses de instaurar a sangre y fuego una monarquía en México, convencer a las autoridades americanas de que no tenía ninguna intención de ocupar territorios y, no menos importante, evitar que los convulsos acontecimientos que vivía Centroamérica en esos meses se lo llevaran por delante. El general Alejandre consigue aunar rigor y amenidad en un tipo de ensayo poco frecuente en nuestras letras.

LA AVENTURA MEXICANA DEL GENERAL PRIM
Luis ALEJANDRE SINTES
ISBN 978-84-350-3983-3
Páginas : 384 – Formato : 15 x 23 cms.
Encuadernación : Tapa dura

Cuando los españoles conquistaron Vietnam


La Guerra De La Cochinchina.

Cuando los españoles conquistaron Vietnam
ISBN: 8435039889
Número de páginas: 512
Autor: Sintes, Luis Alejandre;
Editorial: Edhasa

“Preciso es confesar que los franceses nos han cogido completamente de “primos” en esta ocasión, explotando nuestros sentimientos religiosos para fundar con nuestros propios recursos un magnífico establecimiento que no podían llegar a ver realizado por sí solos. No defendemos la religión, ni reivindicamos el honor nacional ultrajado, ni podemos pretender ventajas para nuestro comercio, ni esperar siquiera que brillen con gloria nuestras armas”.
Francisco de Arce, 1864.

Mi buen amigo y compañero de editorial, el general Luís Alejandre Sintes, me envía, amable como es, un ejemplar de su “guerra de la Cochinchina”. Tengo que decir que a pesar de tratarse de una obra de volumen considerable, me ha durado bien poco sobre la mesilla. He de reconocer que apenas sabía nada sobre la historia de aquel puñado de abnegados soldados españoles que se batieron el cobre junto a los franceses en los insalubres pagos del reino Annamita. Los mandaba un hombre valiente, el Coronel Carlos Palanca, cuyo sentido del honor y capacidad de mando en el campo de batalla hubiera merecido mejor suerte de la que tuvo a la hora de verse asistido por su propio gobierno desde la Capitanía General de Manila.

Ocurrió cuando los tiempos de aquella “Unión Liberal” de Leopoldo O’Donell, el jefe de gobierno decidido a “levantar España de su postración” tras la Vicalvarada, empeñado como estaba en aprovechar un período de relativa estabilidad para iniciar una cierta reactivación de la maltrecha política exterior española, con una serie de empresas ultramarinas trazadas a la sombra de las de Napoleón III. Así, en agosto de 1858, se envió la pequeña fuerza expedicionaria del Coronel Palanca a la Cochinchina (Indochina), donde con la excusa de proteger el régimen misional, se concurrió en claro apoyo de la expansión colonial francesa. Allí se encontrarían los españoles con una verdadera guerra colonial que Luís Alejandre nos narra con pasión casi cinematográfica, por él sabemos de épicas batallas en torno a las pagodas annamitas y de la existencia de elefantes de guerra artillados con culebrinas, en medio de un clima infernal donde lo único que abundaba eran las fiebres, las disenterías, los reumatismos y el temido cólera. Vamos, un sabroso capítulo más de la “épica a la española”, un puñado de hombres, olvidados y desasistidos que pese a todo obtienen éxito, marca de la casa.

Paralelamente y con la misma orientación política se intervino en 1861 en México, junto a Francia e Inglaterra, para exigir a Juárez el pago de la deuda externa de aquel país. También en 1864 se recupero Santo Domingo de forma efímera para la soberanía española aprovechando el temor de la población a las pretensiones anexionistas de Haití. Todo inútil, poco más que humo, Francia, Inglaterra y los EE. UU. caminaban hacia la construcción de sólidos imperios coloniales, nosotros veníamos indefectiblemente de vuelta.

Alejandre añade además un capítulo final dedicado a recordar al contingente médico español que, 103 años después de la partida del Coronel Palanca, acudiría de nuevo a Go-Cong, en plena guerra de Vietnam, para desarrollar su labor humanitaria. Otro episodio bastante desconocido que merece la pena recordar. En suma, una gran historia maravillosamente contada a la luz de una profusa y feraz documentación, sólo nos queda esperar la próxima, mi general.

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