Hablando de José Solano, en Tiempo de Historia


José SolanoHablamos de un hombre singular, discípulo predilecto de Jorge Juan y el Marqués de la Ensenada, tan buen marino como excelente científico ilustrado.

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Measure of the Earth, un nuevo libro de Larrie Ferreiro sobre los caballeros del punto fijo


El investigador norteamericano Larrie Ferreiro ha obtenido un nuevo éxito con su última publicación: “Measure of the Earth: The Enlightenment Expedition That Reshaped Our World”. Considerada como una de las mejores publicaciones científicas de 2011. El asunto nos toca bien de cerca, en aquella expedición Geodésica al Ecuador de La Condamine, participó activamente nuestro Jorge Juan. La cuestión no era baladí, como relatamos en nuestra novela “Sartine y el caballero del punto fijo” (2003):

  –Pues ya es casualidad y pequeño el mundo –decía en aquel momento el comisario ordenador–, fíjese ingeniero que yo desconocía del todo que fuerais vos el inspirador del trabajo de esos dos sabios, los caballeros del punto fijo, como les llamábamos en Guayaquil, cuando se acercaron desde Quito para echarnos una mano en las fortificaciones que construíamos en previsión del ataque de la escuadra de Anson.

–Oh, bueno…, tanto como inspirador no, lo único que hice fué recomendar su participación en la expedición que mandó La Condamine para medir un arco de meridiano en el Ecuador, ya que yo permanecía ocupado en otros asuntos en el Báltico. Pero, en efecto, creo que fué una excelente elección a juzgar por los resultados obtenidos y los que, sin duda, aún tienen que aportar.

– Tanto Ulloa como Jorge Juan eran ya excelentes guardiamarinas en Cádiz –intervino el intendente–, aunque en aquel tiempo yo ya salía y ellos acababan de llegar, tenían fama de ser gente sobresaliente, en especial Jorge Juan al que, por su facilidad con la geometría y la matemática, todos llamaban Euclides, me acuerdo bien de eso.

–Si, así es –corroboró Ábalos– y pese a ello, no existe nadie más discreto ni más humilde en el mundo. Jorge Juan siempre parece dispuesto a escuchar a todos, jamás corrige a nadie si su opinión no es requerida.

–Ja, ja…pues vos podríais tomar buena nota y aplicaros el cuento, señor sabelotodo –dijo O’Conry incapaz de refrenarse cuando se trataba de vejar al ingeniero. Ábalos se limitó a mirar al comisario ordenador por encima de las antiparras de Macanaz a la vez que se encogía de hombros y atendía a las preguntas del sueco, bastante intrigado por una conversación que sólo comprendía a medias.

–¿La Condamine?, sí, creo conocer que el francés demostrar la forma de…¿sandía?, ¿se dice así? –todos asintieron, admirando sus rápidos progresos con la lengua– de la tierra, que ahora aceptar el mundo como universal verdad –dijo Loefling, dando muestras de estar al cabo de las cosas.

–Oh…bueno, La Condamine poco podría demostrar por sí mismo –dijo el ingeniero–,  pues es sabido que es bastante incapaz, sin embargo, pese a las dificultades sin cuento que hallaron durante los diez largos años que duró su aventura, la expedición fué exitosa. En mi opinión porque La Condamine se supo acompañar de individuos competentes como Godin y Bouguer, además de nuestros jóvenes compatriotas. Y sí, el propósito esencial era averiguar a ciencia cierta quien tenía razón sobre la disputada forma de la tierra, si los que, como Cassini y en general los cartesianos, creían en una forma de melón, es decir, ahusada por los polos, o bien los que, como Mauperthius y todos los newtonianos, entre los que me encuentro, basándose en las variaciones en el comportamiento del péndulo sobre distintos puntos del globo y en que, ciertamente, los cuerpos parecen pesar un poco menos en el Ecuador, defendían esa forma de sandía de que habláis, o sea achatada por los polos, que se vino en demostrar finalmente.

El museo de construcción naval de Herrerías abre sus puertas


Cuando el industrioso Marqués de la Ensenada envió a Jorge Juan en misión de espionaje a Londres para que se empapase, a costa de algún resfriado,de las esencias de la construcción naval en el Medwey, puso en marcha un proyecto de arsenal que con el andar del tiempo sería “pasmo de Europa”. A fe que fue así, el proyecto ilustrado ferrolano, que hoy va camino de ser considerado Patrimonio de la Humanidad, se convirtió muy pronto en referente de la construcción naval en Europa. Un hito histórico fascinante que se verá reflejado en la exposición permanente de Herrerías que se acaba de inaugurar. Una gran noticia.

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