Presentación del libro de Manuela Santalla sobre el bandolero ferrolano Manuel de la Cruz.


Mañana, 30 de marzo, en la coruñesa  librería Arenas presentaremos la última obra de investigación de la historiadora ferrolana Manuela Santalla; esta vez en torno al bandolerismo ferrolano del XIX, rigor y amenidad garantizadas.Invitacion_sopinhas_corunha

“La guerra de Sir John Moore” ya disponible en Punto de Vista


 

Cuando en el cada vez más distante verano de 1986, ejercí junto a otros compañeros, por entonces recién licenciados en Historia Moderna, el trabajo de cicerone de algunos de los profesores ponentes en el primer Congreso de Jóvenes Investigadores en Historia, recuerdo cómo caímos al final de una tarde plomiza de domingo en el coruñés jardín de San Carlos que, naturalmente, formaba parte obligada de una visita a los lugares relevantes de la ciudad. Entre los sufridos turistas se encontraba Anthony Thompson, profesor en la inglesa Universidad de Keele, quien desde primera hora de la mañana y hasta entonces había soportado con estoicismo de gentleman, pero no sin cierto cansancio en el rostro, la desordenada sarta de explicaciones y contraexplicaciones, dudas teóricas y apoyos bibliográficos con las que la troupe de neófitos que tenía por acompañantes tratábamos de ilustrarle sobre cada palmo de las venerables piedras, reflejo de la historia coruñesa, que le hacíamos contemplar a cada paso. Hasta entonces sólo había encontrado algún consuelo en el intercambio de miradas de mutuo apoyo con el profesor genovés Gianni Revora, a quien su carácter latino le impedía mantener el hieratismo de su colega británico, y hacía tiempo que preguntaba con insistencia si sería posible abandonar la visita por un instante, antes de perecer de sed al menos. Thompson estaba ya a punto de olvidar todas las normas de cortesía que le habían sido inculcadas tras muchos años de paciente educación, para pasar a suscribir airadamente las más que razonables peticiones de su colega, cuando, para general sorpresa, se detuvo en seco, fijó la mirada en un punto indefinido del horizonte y comenzó a recitar con ojos húmedos por la emoción, en voz alta y como de memoria, la última estrofa del célebre poema que el frágil clérigo irlandés Charles Wolfe dedicara a sir John Moore, la misma que antecede e ilustra este párrafo, y que se podría traducir de esta manera:

“Despacio y tristemente lo depositamos / En tierra, con su sangre aún fresca y roja; / No alzamos ni una piedra, ni una línea grabamos, / Pero allí lo dejamos a solas con su gloria.”

A todos nos sorprendió bastante aquella repentina actitud, tan rara de ver en un sesudo especialista en historia de la guerra. Luego nos explicó que siempre había respetado profundamente la figura del teniente general Moore, a quien consideraba en muchos aspectos arquetipo del militar juicioso, de rostro humano, que resultó imprescindible para la salvación de una Inglaterra acosada por Napoleón. Sin embargo, no era solamente el haberse encontrado sin esperarlo ante el monumento consagrado en el Jardín de San Carlos a la memoria de su ilustre compatriota lo que le había emocionado de aquel modo. El motivo era bastante más sencillo, le había sorprendido extraordinariamente encontrar, grabados sobre una placa de mármol y en un lugar preferente de una ciudad española, los versos de Wolfe que había tenido que memorizar una y otra vez en su época de escolar. Por lo que pudimos entender entonces, el poema de Wolfe era para los ingleses lo que la canción del pirata de Espronceda para nosotros, un texto de referencia para los estudios de primeras letras. Circunstancia que un par de años mas tarde, confirmó John Elliott, premio Príncipe de Asturias, célebre autor de la España imperial, y entre otras obras de trascendencia, de la biografía más autorizada del conde-duque de Olivares, quien vivió una experiencia parecida cuando visitó la ciudad con motivo de los actos conmemorativos del centenario de la Gran Armada de Felipe II contra el inglés, la tristemente famosa Armada Invencible.

No sabía entonces que el azar me conduciría con el andar del tiempo, y por casualidad a ocuparme, aunque sea de forma sucinta y con afán casi meramente compilador, de la figura de sir John en su período hispano y especialmente de lo acaecido en sus últimos días, vividos como es sabido librando una cruenta batalla en las cercanías de la ciudad de A Coruña, antes de pasar a formar parte por su mérito del panteón de ilustres que Inglaterra recuerda con respeto en la londinense Catedral de San Pablo y, más importante aún, de la memoria colectiva de todo un pueblo, gracias a las virtudes didácticas de unos serventesios afortunados, los únicos de trascendencia que el irlandés Wolfe, escritor de salmos píos, compuso en su vida. Es por eso que ahora recuerdo con alguna melancolía aquellas amables escenas y deseo dedicar este trabajo a nuestros recordados y sufridos visitantes.

Además de un breve estudio biográfico y del análisis de la campaña británica en España (1808-1809) dirigida por sir John Moore y su peculiar retirada a través del Noroeste peninsular, exponemos aquí las circunstancias que rodearon los comienzos de la guerra de la Independencia en Galicia y especialmente lo sucedido en A Coruña en aquellos difíciles momentos. Nos pareció importante hacerlo así, pues muy a menudo la utilización, casi en exclusividad, de las fuentes estrictamente británicas por parte de la historiografía más difundida, a la hora de analizar este período presidido por la figura de sir John, desvirtúa un tanto, en nuestra opinión, la realidad de las cosas. Y, desde luego, si algo queda claro tras juzgar el proceder de Sir John Moore es que siempre, desde el principio hasta el final de la campaña, mantuvo firme su opinión de que la estrategia de aquella guerra en España estaba mal planteada desde el principio y que, mientras la situación continuara así, resultaba imposible obtener un éxito reseñable. Por ello centró todo su esfuerzo en salvar a su ejército, cosa que finalmente logró, aún a costa de su vida, planteando una batalla defensiva de excepcional nivel táctico. Por cierto que la reflexión metódica, la duda y la cautela eran elementos muy característicos de su forma de conducir un contingente militar, al menos cuando sir John ostentaba la máxima responsabilidad como oficial superior al mando, de hecho ya había mostrado una actitud similar en la campaña de Suecia. Muy distinta era su forma de proceder cuando cumplía órdenes de otros, por lo general bastante más decidida, como veremos en otros muchos casos, como en el de la campaña de Egipto o el de la guerra de la Independencia estadounidense.

 

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Muy pronto en Punto de Vista Editores: La guerra de Sir John Moore


Esto nos dice la editorial: El historiador Juan Granados aborda en esta sucinta obra una semblanza biográfica del general británico sir John Moore, con especial énfasis en sus dos últimos años de vida, que coincidieron con su campaña en el noroeste peninsular durante la guerra de la Independencia española (1808-1809), concluida con el célebre embarque del ejército británico en aguas del puerto de A Coruña, salvando así las opciones de victoria aliadas en la guerra contra Napoleón.

ATENTO A TUS PANTALLAS

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“Piezas” Una exposición de Manuel Suárez Casal


Manuel Suárez

La riqueza de la libertad. Un libro de Fernando R. Genovés


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Es La riqueza de la libertad una colección de ensayos en torno a la génesis y desarrollo del pensamiento liberal que va camino de hacerse necesariamente un clásico, como todo lo que toca Fernando. Uno no recuerda desde los tiempos de Raymond Aron o su maestro Max Weber, un esfuerzo teórico de línea tan clara, por veces humorística, sobre la significación esencial del liberalismo como valladar contra pensamientos únicos y monsergas totalitarias. Combates, en fin, contra aquella legión de teorizantes que Antonio Escohotado dio en llamar muy afortunadamente “los enemigos del comercio”. Así, Genovés nos recuerda la raíz del problema, vista como la pervivencia entre nosotros de la ideología mas fracasada de la historia, por inútil y ciertamente inhumana, y muy especialmente el triste alargo de su agonía bajo el amparo de una clase política anclada en el cinismo, el pensamiento romo y la supervivencia propia:

“Sea como fuere, y como el necio tiende a escuchar al impostor y a ignorar al discreto, son muchos, entre nosotros, los que se dejan llenar la cabeza de pájaros que hacen volar malsanamente la imaginación a aspirantes a creadores y a no pocos ingenieros y arquitectos sociales, que segregan flujos variados ante la sola perspectiva de ver erigir un edificio o academia con severa inclinación hacia la izquierda, no importa que muestre peligrosos riesgos de desplome. La pléyade de artistas, escritores e intelectuales sesentayochistas con afán de epatar e irritar al burgués se define por su tendencia al exceso verbal, a la pirotecnia sintáctica y a la esquizofrenia semántica. Pero, sus desmanes de mandarín no quedan ahí, sino que se extienden alarmantemente hasta el espacio de la irresponsabilidad.”

Y mas adelante:

“Hay quien todavía se sorprende al observar la capacidad de la izquierda política de sacudirse de encima todas las zozobras y penas provocadas en la humanidad, prácticamente desde su misma irrupción en la escena histórica, sin mostrar apenas signos de fatiga, disposición a cambiar de aires o una mínima expresión de «autocrítica». La arrogancia y la contumacia de tan brava actitud, a menudo, más que ganada, son piadosamente perdonadas por bastantes de sus adversarios. Así, éstos les absuelven casi siempre. Aquéllos, a cambio, les perdonan la vida, a veces.”

A partir de ahí, Genovés retoma mucho de lo selecto del pensamiento en torno al valor de la libertad personal, desde, naturalmente, nuestro siempre admirado Baruch Espinoza a todos los que vinieron después léase John Stuart Mill, Benjamin Constant, Raymond Aron, Hayek, por supuesto que Alexis de Tocqueville, Karl R. Popper, el gran Isaiah Berlin o Fréderic Bastiat.
Excelente compañía para un viaje que urge como nunca realizar, viniendo los tiempos como vienen. Algo que nos quiere recordar Fernando R. Genovés por boca del pensador sensato de entre los sensatos, Tocqueville:
“Creo que en cualquier época —afirma— yo habría amado la libertad; pero en los tiempos que corremos me inclino a adorarla.” (Democracia en América, II, Cuarta Parte, Capítulo VII).”
Combates, pues, esenciales para comprender lo que ocurre, cosa difícil de dilucidar a través de los medios o de la escuela, tal como va, con esa ética “patrimonializada” por una suerte de pensamiento que va camino de hacerse único, buenista y solo epidérmicamente bienpensante:

“La autoproclamada superioridad moral de la que hace gala el socialismo frente al capitalismo recibe su energía de la peculiar «transvalorización de los valores» que lleva a cabo. Las bondades pasan así a ser maldades, mientras lo siniestro adquiere rango de virtud cívica. En ningún caso, empero, el anticapitalista, paladín de la justicia y la igualdad, percibe problema alguno en combinar la patrimonialización de la ética con el efecto de las políticas que preconiza: más Estado, más Gobierno, más intervencionismo, mayor legislación, más gasto público, más impuestos, más pobreza y más paro, mayor control oficial, más regulación… Y todo ello siempre por medio de la coacción y la imposición.”

Fernando R. Genovés
La riqueza de la libertad está disponible en Amazon.es

 

 

 

 

 

 

 

 

El Gran Capitán en los Premios Ejército 2015


Con motivo de los premios ejército 2015 el área de comunicación del Ejército de Tierra ha publicado este vídeo conmemorativo de los 500 años de la muerte del Gran Capitán con textos basados en mi novela, en especial el epílogo redactado como “pliego en descargo de su conciencia” con el que remata la obra. Naturalmente, todo un honor que se cuente con tus textos para tan señalada conmemoración.

“Utopía y Poder en Europa y América”. Tecnos, enero de 2016


Así se llama el libro colectivo, coordinado por Rafael Herrera, que incluye nuestro artículo: “Disimulado cautiverio”, la teocracia jesuítica del Paraguay (1609-1750); realidad y ficción en la “Tierra sin mal”.  Una reflexión sobre las reducciones jesuíticas del Paraguay, con el que hemos disfrutado mucho por asunto y compañía.

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