La Cataluña opresa según el “panfleto Macanaz”


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Es fama que el panfleto moderno nació en Roma cuando la primavera venía ya bien entrada en el año de gracia de 1501. En toda Italia crecía día a día el clamor contra los Borgia por su antinatural alianza con Francia. Ni siquiera el cardenal Caraffa se escondía ya. Las malas lenguas aseguraban que los epigramas contra el Papa y su gonfaloniero e hijo, César, que aparecían pegados a cada poco sobre una mutilada escultura burlesca que pronto el pueblo bautizó como “el Pasquino”, eran obra del prelado. Aquella birria de estatua había sido colocada muy oportunamente, puede que con aquel fin, en las cercanías de lo que fuera una vez el Circo Máximo, donde ahora la plebe de Roma, también los soldados del Papa, solía buscar acomodo para el estómago y vino para arreglo del espíritu.

Desde entonces se llamó “pasquín” a esa suerte de literatura breve, burlesca y corrosiva destinada a denostar a los poderosos o a sus oponentes. Hace unos años, me encontré por casualidad en el Archivo General de Simancas éste protopasquín que aquí les pongo. Entonces, el historiador Juan Pérez de Tudela, autor, entre tantas cosas, de aquel inolvidable Mirábilis in Altis, me dijo que en su opinión el documento que yo tenía entre manos bien pudiera ser el primer panfleto de la Historia Borbónica. Yo no estaría tan seguro, no obstante, sí que es un documento curioso, sobre todo porque además de constatar el descontento catalán tras la Nueva Planta, venía informado con dos notas dirigidas por el gran Melchor de Macanaz a Manuel de Vadillo, secretario de Felipe V. Allí, Don Melchor, el ilustrado, el heterodoxo, entonces fiscal del Consejo de Castilla, mostraba su disgusto por la pertinaz resistencia del Principado:

Texto del pasquín: “ El hasta que en la tierra veis hincada, junto al sepulcro y la cabecera, es señal de la muerte no vengada que de la tierra y aún del cielo espera venganza, tal según ley ordenada del mismo Dios, que quien matare, muera. Y aunque el delito hubiera sido en un desierto, tema el culpado su castigo cierto. -Nihil Inultum- “

Notas de Macanaz:

1) “Muy Sr. Mío. D. Jorge Alos ministro togado de la Junta de Barcelona me escribió la carta adjunta y el Pasquín que dice le pusieron junto a su posada…Las cuatro letras en el sepulcro que está pintado, dicen en mi entender -Aquí Iaze un Pueblo Opreso-, Toda prorrumpe en venganza, y así se reconoce el cuidado con que se debe estar de aquellos naturales…Es justo que Su Majestad le vea y que esté a la vista de las providencias que conviene dar para mantener con la política lo que se ha tomado a costa de tanta sangre…Madrid, 13 de enero de 1715. -Melchor de Macanaz-”

2) “Muy Sr. Mío…Quedamos en juntarnos el padre confesor, el primer presidente y yo sobre otros puntos en los cuales quedará esto evacuado; pues el punto del pasquín es cosa muy corta, y sí, de nuestro peso es ver que aquellos naturales están siempre en su mismo pecado. Dios guarde a V. S. muchos años, Madrid 20 de enero de 1715. -Melchor de Macanaz-” (A.G.S. Gracia y Justicia, Leg. 835).

“De nuestro peso es ver que aquellos naturales están siempre en su mismo pecado”. Decía entonces el viejo regalista, de aquel tiempo a esta parte poco  ha cambiado la copla.

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