La verdad es que ya ni me acordaba de aquellas breves notas en torno a Lost in translation; hoy Anita Noire me las recuerda desde su blog y yo se lo agradezco, más que nada porque estas cosas que pasan son prueba final de que el oficio de escribir es útil en tanto las palabras al viento se reflejan al pasar junto al lector y eso, definitivamente, ayuda a vivir.
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