Cine y épica, un maridaje redondo, (también en España).

El éxito de productos como Gladiator no debería resultarnos tan ajeno. Con el concurso de la actual infografía, los dineros necesarios para realizar superproducciones pueden recortarse lo suficiente sin menoscabo de un producto final espectacular con verdadero tirón de taquilla. Vamos, cine histórico con mayúsculas, nuestra asignatura pendiente. Cuando se me pregunta por estas cosas, siempre me decanto por defender que primero se necesita una buena historia, luego un guión que emocione, una banda sonora que nos erice los pelos del cogote y, finalmente, una acertada técnica cinematográfica, no creo que estemos tan lejos de conseguirlo. Eso, precisamente eso, se hizo con el filme ya inmortal de Ridley Scott. Por ahí, deberían ir los tiros.

4 comentarios

  1. Qué, haciendo puntos? Deja que haga el productor de productor y tu de lancero…

  2. Bueno, verá, había un tipo especial de lanceros que eran los de la albarda, expertos en disponer a la tropa sobre el campo y repartir juego ;-)

  3. ¡Y anda que no hay buenas historias para elegir a lo largo de nuestra prolífica existencia en Iberia!
    El mismo protagonista era de Hispania…

  4. Gusto enorme de verle por aquí, Mr. Poniente!

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